¿Qué es el daño moral en casos de mala praxis médica?
El daño moral es el sufrimiento emocional que una persona experimenta tras una situación injusta o dolorosa. En casos de mala praxis médica, este daño surge cuando un error provoca angustia, frustración o tristeza profunda en el paciente o en sus familiares.
A diferencia del daño físico, el daño moral no siempre se ve. Pero puede ser igual o incluso más incapacitante, afectando el ánimo, el sueño, las relaciones personales y la estabilidad emocional. Muchas veces, la persona deja de disfrutar la vida como antes.
Por eso, cuando hay una negligencia médica, también se puede reclamar una indemnización por este daño invisible. No es solo una cuestión de justicia: es una forma de reconocer el sufrimiento vivido y ayudar a reconstruir la vida tras el error médico.
¿Cuándo se puede reclamar daño moral por negligencia médica?
El daño moral puede reclamarse cuando un error médico provoca un sufrimiento emocional innecesario. No hace falta que haya una lesión grave; basta con que haya existido un daño real que afecte tu bienestar o el de tus seres queridos.
Algunos ejemplos frecuentes son: errores en operaciones, diagnósticos equivocados, tratamientos innecesarios o falta de información clara antes de una intervención. También incluye casos donde el paciente ha sido tratado sin respeto ni cuidado, aumentando su angustia.
Este tipo de reclamación no solo está reservada a los pacientes. En muchas ocasiones, los familiares cercanos también sufren profundamente, especialmente cuando el error médico provoca secuelas graves o incluso la muerte. Ellos también pueden reclamar por el daño moral sufrido.

¿Cómo se valora el daño moral en una demanda por mala praxis?
Valorar el daño moral no es sencillo, porque no hay una fórmula exacta. No se trata solo de lo que ha pasado, sino de cómo ha afectado emocionalmente a la persona. Cada caso es único y debe analizarse de forma individual.
Los jueces y peritos tienen en cuenta la intensidad del sufrimiento, su duración, la edad del paciente, las secuelas y el impacto en su vida diaria. No es lo mismo un error que se supera en semanas que uno que deja consecuencias para toda la vida.
También se valora cómo era la vida antes del error médico y cómo cambió después. Si el paciente dejó de trabajar, de relacionarse o de disfrutar de cosas básicas, eso se considera al calcular la indemnización por daño moral.
¿Qué pruebas son necesarias para acreditar el daño moral?
Para reclamar daño moral, no basta con contar lo que ha pasado. Hay que demostrar cómo te ha afectado emocionalmente. Por eso, las pruebas son fundamentales en este tipo de reclamaciones.
Una de las más importantes es el informe psicológico o psiquiátrico. Este documento refleja el impacto emocional que ha tenido la negligencia médica: ansiedad, depresión, estrés postraumático u otros trastornos derivados del error.
También pueden aportar valor los testimonios de familiares, amigos o compañeros de trabajo, que expliquen los cambios que han notado en tu conducta o estado de ánimo. Y, por supuesto, los informes médicos que acrediten la negligencia y sus consecuencias.

¿Qué indemnización puede corresponder por daño moral?
La cuantía de la indemnización por daño moral varía mucho de un caso a otro. No hay una cifra fija, pero los jueces analizan factores como la gravedad del sufrimiento, su duración y el impacto en tu vida cotidiana.
En algunos casos, las indemnizaciones pueden ser de varios miles de euros, especialmente si el daño emocional es profundo o permanente. Por ejemplo, tras la pérdida de un ser querido por una negligencia o ante secuelas psicológicas graves.
También influye si el error médico afectó a un menor, a una persona vulnerable o si hubo una actitud negligente especialmente grave. En definitiva, la cantidad debe compensar de forma justa el sufrimiento que has tenido que soportar.
El daño emocional también se repara
Sufrir una mala praxis médica no solo deja huellas físicas. El dolor emocional, la impotencia y el miedo también merecen ser reconocidos. Reclamar el daño moral es un derecho, y hacerlo con un equipo especializado puede marcar la diferencia.
En nuestro despacho, entendemos por lo que estás pasando. Te escuchamos, te orientamos y peleamos por tu caso con la dedicación que mereces. Si crees que has sido víctima de una negligencia médica, estamos aquí para ayudarte.
Abogada especialista en derecho sanitario y responsabilidad civil profesional, experta en valoración del daño corporal.
Licenciada en derecho y periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid, máster en práctica jurídica por el Centro de Estudios e Investigaciones Jurídicas, título especialista en Valoración del daño corporal por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Incapacidades Laborales Permanentes por el ICAM.







