Cuando recibes el informe de alta de tu hijo tras un parto complicado, es habitual sentirse completamente abrumado por la compleja terminología médica que utilizan los especialistas, pasando por alto detalles que son fundamentales para el futuro legal y sanitario de la familia.
Uno de estos datos críticos, que suele pasar desapercibido para la inmensa mayoría de los padres, es la referencia a la Escala Sarnat, un indicador que no debe interpretarse simplemente como una valoración clínica rutinaria del estado del bebé.
Para los abogados especialistas en negligencias médicas, la puntuación asignada en esta escala puede constituirse como la prueba definitiva y objetiva de que el equipo sanitario no cumplió con los protocolos de seguridad obligatorios para minimizar el daño cerebral.
¿Qué es exactamente la Escala Sarnat?
La Escala de Sarnat y Sarnat es la herramienta clínica estandarizada que se utiliza a nivel mundial para medir objetivamente la gravedad de la Encefalopatía Hipóxico-Isquémica (EHI), determinando el nivel de afectación neurológica tras sufrir asfixia perinatal.
Esta evaluación analiza signos vitales neurológicos como el nivel de consciencia, el tono muscular, los reflejos primitivos y la función autonómica, clasificando la lesión en tres estadios claramente diferenciados que determinan el protocolo médico a seguir inmediatamente:
- Estadio I (Leve): El recién nacido se muestra hiperalerta, con los ojos muy abiertos, pupilas dilatadas y reflejos exagerados. Generalmente tiene un pronóstico favorable si los síntomas desaparecen en las primeras 24 horas, aunque requiere vigilancia estrecha.
- Estadio II (Moderado): El bebé presenta letargia o adormecimiento notable, tono muscular bajo (hipotonía) y posibles convulsiones. Este es el punto crítico legal, pues su detección obliga a activar tratamientos neuroprotectores específicos para evitar secuelas permanentes.
- Estadio III (Severo): El neonato se encuentra en estado de estupor o coma, totalmente flácido y con ausencia de reflejos primitivos. Indica un daño cerebral profundo y generalizado, con un riesgo elevadísimo de fallecimiento o de secuelas neurológicas graves irreversibles.

El punto crítico: Sarnat y el concepto de «Pérdida de Oportunidad»
Aquí reside la clave fundamental de muchas reclamaciones exitosas por negligencia médica en el parto, ya que la actuación médica ante un resultado concreto de Sarnat no es opcional, sino que está estrictamente regulada por las guías de práctica clínica de la sociedad española de neonatología.
Los protocolos médicos actuales son taxativos: un recién nacido con diagnóstico de EHI moderada o grave (Sarnat II o III) debe recibir tratamiento urgente para intentar frenar la cascada de muerte neuronal que se produce tras la falta de oxígeno inicial.
El tratamiento estándar («Gold Standard») es la Hipotermia Terapéutica activa, un procedimiento que consiste en reducir controladamente la temperatura corporal del bebé a 33-34ºC durante 72 horas para ralentizar el metabolismo cerebral y minimizar la extensión de la lesión neurológica.
¿Dónde se produce la negligencia médica?
El factor tiempo es absoluto: la ventana terapéutica es muy breve y la hipotermia debe iniciarse idealmente en las primeras 6 horas de vida para que sea efectiva; pasado este tiempo, su eficacia para prevenir la parálisis cerebral disminuye drásticamente.
Si en el historial clínico de tu hijo figura una valoración de Sarnat II o III dentro de esas primeras horas y los médicos incurrieron en alguna de estas omisiones, existe una base sólida para reclamar:
- No aplicaron el tratamiento de hipotermia terapéutica pese a cumplir los criterios de inclusión.
- Lo aplicaron demasiado tarde (pasadas las 6 horas) sin una justificación clínica válida que explicara el retraso.
- No trasladaron al bebé con urgencia a un centro de referencia que contara con una unidad de Cuidados Intensivos Neonatales equipada.
En estos casos estaríamos ante un supuesto claro de mala praxis médica, pues se le ha privado al paciente de una oportunidad real y estadísticamente probada de curación o mejoría, concepto que legalmente definimos como pérdida de oportunidad.
La importancia vital de la vigilancia continua y la reevaluación
Es fundamental entender que la puntuación en la Escala Sarnat no es un valor estático, sino que la situación clínica del bebé es dinámica y puede cambiar rápidamente en las horas posteriores al nacimiento.
Un bebé puede nacer aparentemente estable (Estadio I) y deteriorarse neurológicamente hasta un Estadio II en pocas horas debido a la evolución de la hipoxia neonatal, lo que obligaría a cambiar el tratamiento de inmediato.
Si el equipo médico no monitorizó adecuadamente la evolución del niño mediante exámenes seriados y pasó por alto este empeoramiento clínico, existe responsabilidad profesional por falta de vigilancia, convirtiendo una situación potencialmente tratable en una lesión cerebral irreversible.
El Sarnat como base para el cálculo de la indemnización
La clasificación Sarnat inicial, junto con su evolución documentada en la historia clínica, son piezas fundamentales para nosotros a la hora de valorar la viabilidad del caso y cuantificar el daño.
Esta información nos ayuda a establecer el nexo causal directo entre el error médico (la falta de tratamiento) y las secuelas actuales del niño, como puede ser la Parálisis Cerebral Infantil o el retraso psicomotor.
Un informe inicial con Sarnat II o III nos permite proyectar con mayor precisión las necesidades futuras del niño (fisioterapia, logopedia, cuidados en el hogar) y reclamar una indemnización íntegra que cubra sus cuidados de por vida.
¿Has detectado el término «Sarnat» en el informe médico?
Si tu hijo sufrió complicaciones durante el nacimiento y, al revisar sus informes de alta o la historia clínica, encuentras referencias a Sarnat Grado 2 o 3, debes ponerte en alerta inmediatamente.
Si tienes dudas razonables sobre si recibió el tratamiento de hipotermia a tiempo o si se ignoraron estos signos de alarma, es vital que un profesional revise el caso antes de que venzan los plazos legales.
En Bley Abogados analizamos minuciosamente la documentación médica junto a nuestros peritos para confirmar si se respetó la Lex Artis o si hubo una negligencia que condicionó la vida de tu hijo.
Contacta con nosotros para una valoración gratuita y confidencial de tu caso. No permitas que la duda sobre lo que «pudo haberse hecho y no se hizo» quede sin respuesta para siempre.
Abogada especialista en derecho sanitario y responsabilidad civil profesional.
Licenciada en derecho en la Universidad Carlos III de Madrid, máster en Acceso al Ejercicio de la Abogacía en la Universidad Carlos III de Madrid, especialista en Valoración del daño corporal por la Universidad Complutense de Madrid y con un curso superior en Seguridad Social y Derecho Laboral por el Centro de Estudios Financieros.







