Qué es la pérdida de oportunidad médica

Imagina que acudes al médico con síntomas preocupantes, pero no te hacen las pruebas necesarias. Meses después descubres que tenías una enfermedad grave que, detectada a tiempo, habría tenido un pronóstico mucho mejor.

¿El problema? Nadie puede asegurarte al 100% que con un diagnóstico temprano te habrías curado. Pero tampoco nadie puede negarte que perdiste la oportunidad de intentarlo.

Esto es exactamente lo que los tribunales españoles llaman pérdida de oportunidad médica: cuando un error sanitario te quita la posibilidad de obtener un mejor resultado, aunque no pueda demostrarse con certeza absoluta que lo habrías conseguido.

La clave está en la palabra oportunidad. No se trata de demostrar que te habrías curado seguro, sino que tenías probabilidades reales que se perdieron por una actuación médica incorrecta.

El Tribunal Supremo reconoce esta doctrina y permite reclamar indemnización en estos casos, precisamente porque sería injusto dejar sin compensación a pacientes perjudicados solo porque la medicina no ofrece certezas absolutas.

Como explicaba nuestra compañera Isabel Bonilla en El País: «Lo que se reclama es que, de haber sido detectada precozmente dicha enfermedad, el pronóstico o las secuelas físicas serían diferentes». Es decir, se demanda por la privación de expectativas de curación.

Cuándo se aplica la pérdida de oportunidad

La pérdida de oportunidad médica se aplica cuando se cumplen tres condiciones:

1. Hubo un error médico
El profesional sanitario no actuó conforme a los estándares exigibles. Esto puede ser no pedir una prueba necesaria, ignorar síntomas de alarma, no derivar a un especialista o retrasar un tratamiento urgente.

2. El error te privó de posibilidades
Ese fallo redujo tus opciones de curación, supervivencia o recuperación. No hace falta demostrar que el resultado habría sido diferente con certeza, pero sí que existía una probabilidad real de mejor evolución.

3. Hay un daño constatable
La enfermedad avanzó, las secuelas son mayores, o el pronóstico empeoró respecto a lo que podría haber sido con una actuación correcta.

Esta doctrina es especialmente útil en casos donde la medicina no ofrece garantías. Por ejemplo, un cáncer detectado en fase I tiene un 90% de supervivencia a 5 años, pero detectado en fase III baja al 50%. Si el retraso diagnóstico provocó ese salto de fase, perdiste un 40% de oportunidades que los tribunales pueden compensar.

Ejemplos de pérdida de oportunidad médica

Un paciente acude a urgencias con dolor torácico. Le diagnostican ansiedad y le mandan a casa. Horas después sufre un infarto grave. Si le hubieran hecho un electrocardiograma, podrían haber detectado signos de alarma y actuar antes de que el daño cardíaco fuera irreversible. No puede afirmarse que el infarto se habría evitado, pero sí que el paciente perdió la oportunidad de recibir tratamiento preventivo que habría reducido las secuelas.

Otro caso frecuente ocurre durante el parto. Una gestante lleva horas con registros que muestran sufrimiento fetal. El equipo médico no actúa y retrasa la cesárea. El bebé nace con daño neurológico por falta de oxígeno. Una cesárea a tiempo no garantizaba un bebé sano, pero le habría dado muchas más posibilidades. Esa oportunidad perdida es indemnizable.

También vemos pérdida de oportunidad cuando se omiten pruebas necesarias. Una mujer consulta por un bulto en el pecho. El médico le dice que es benigno sin pedir mamografía ni ecografía. Un año después, el cáncer está avanzado. Las pruebas omitidas habrían permitido detectar el tumor en fase inicial, cuando las tasas de curación superan el 90%. Esa posibilidad se perdió por no seguir el protocolo.

Cómo se calcula la indemnización

La indemnización por pérdida de oportunidad no es igual que en una negligencia médica «clásica». Aquí se aplica un sistema proporcional.

¿Qué significa esto?

Si el daño total (fallecimiento, secuelas graves, etc.) se valoraría en 300.000 euros, pero la oportunidad perdida era del 40%, la indemnización será proporcional a ese porcentaje: 120.000 euros.

Los tribunales analizan:

  • La probabilidad perdida: ¿Qué opciones reales tenía el paciente que se esfumaron por el error?
  • La gravedad del daño final: Fallecimiento, secuelas permanentes, empeoramiento del pronóstico
  • La evidencia médica: Estadísticas de supervivencia, estudios clínicos, literatura científica

Este sistema es más justo que el «todo o nada». Reconoce que, aunque no haya certeza absoluta, perder opciones de curación tiene un valor que merece compensación.

Diferencia con la negligencia médica tradicional

En una negligencia médica «clásica», la relación causa-efecto es directa: el cirujano se equivocó y seccionó un nervio, el anestesista administró una dosis incorrecta, el médico recetó un fármaco contraindicado.

El daño es consecuencia directa y demostrable del error.

La pérdida de oportunidad cubre un terreno diferente: situaciones donde el error no causó el daño directamente, pero privó al paciente de evitarlo o reducirlo.

Piensa en esta diferencia:

  • Negligencia clásica: «El médico me operó mal y por eso tengo esta secuela»
  • Pérdida de oportunidad: «El médico no me diagnosticó a tiempo y por eso no pude tratarme cuando aún era posible curarme»

Ambas son reclamables, pero la pérdida de oportunidad permite obtener justicia en casos donde antes los pacientes quedaban desamparados por no poder demostrar con certeza el nexo causal.

Cómo saber si tu caso es pérdida de oportunidad

Hazte estas preguntas:

¿Hubo un retraso en tu diagnóstico o tratamiento?
Si pasaron semanas o meses desde tus primeros síntomas hasta que te diagnosticaron correctamente, y en ese tiempo la enfermedad avanzó, puede haber pérdida de oportunidad.

¿Te negaron o no te hicieron pruebas que habrían detectado el problema?
Si consultaste por síntomas y no te derivaron a especialista ni te pidieron pruebas que el protocolo médico exigía, y luego resultó que tenías algo grave, es un caso típico.

¿Tu pronóstico habría sido mejor con una actuación más rápida?
Si tu enfermedad tiene estadísticas claras de supervivencia por fases o estadios, y el retraso te hizo pasar de una fase con buen pronóstico a otra peor, tienes argumentos sólidos.

¿Sientes que perdiste opciones de tratamiento?
A veces el retraso no solo empeora el pronóstico, sino que elimina tratamientos. Un tumor pequeño se opera; uno grande requiere quimioterapia agresiva. Esa diferencia es pérdida de oportunidad.

Si has respondido sí a alguna de estas preguntas, merece la pena que un abogado especializado evalúe tu caso.

Qué hacer si crees que has sufrido pérdida de oportunidad

1. Solicita tu historia clínica completa
Tienes derecho a acceder a toda tu documentación médica. Pídela en el centro donde te atendieron. Es fundamental para analizar qué pasó y cuándo.

2. No dejes pasar el tiempo
El plazo para reclamar es de un año desde que conoces el alcance total del daño (estabilización de secuelas o diagnóstico definitivo). Pasado ese plazo, pierdes el derecho a reclamar.

3. Consulta con abogados especializados en negligencias médicas
La pérdida de oportunidad es una figura jurídica compleja que requiere experiencia específica. Un abogado generalista puede no conocer la jurisprudencia aplicable ni saber cómo plantear el caso.

4. No te conformes con respuestas vagas
Si sientes que algo falló en tu atención médica y las explicaciones que te dan no te convencen, tienes derecho a buscar una segunda opinión legal. La valoración inicial suele ser gratuita.

Habla con nuestras abogadas sobre posibles negligencias médicas.
¿Quieres saber si tu caso es una negligencia médica?

En Bley Abogados somos especialistas en negligencias médicas y hemos llevado casos de pérdida de oportunidad con éxito ante los tribunales. Si crees que perdiste opciones de curación o recuperación por un error médico, podemos ayudarte a saber si tienes un caso y acompañarte en todo el proceso de reclamación.

Clara-Lozano-Abogada
Abogada derecho sanitario en  | 913 609 722 | Web

Abogada especialista en derecho sanitario y responsabilidad civil profesional.

Licenciada en derecho en la Universidad Carlos III de Madrid, máster en Acceso al Ejercicio de la Abogacía en la Universidad Carlos III de Madrid, especialista en Valoración del daño corporal por la Universidad Complutense de Madrid y con un curso superior en Seguridad Social y Derecho Laboral por el Centro de Estudios Financieros.

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Nuestras abogadas especializadas en negligencias médicas te atenderán para darte soluciones.
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