En algunos casos, las lesiones durante el nacimiento podrían haberse prevenido con una atención de calidad durante el proceso de parto.
Errores aparentemente pequeños y descuidados durante el nacimiento pueden resultar en complicaciones de por vida para el niño y podrían considerarse negligencia médica en el parto.
En Bley Abogados estudiamos casos de negligencias médicas en partos, lesiones evitables durante el embarazo, daños en el recién nacido, defectos de nacimiento por negligencias médicas y secuelas físicas o neurológicas derivadas de una mala praxis obstétrica.
Negligencia médica en parto: ¿qué es y cómo reclamar?
Una negligencia médica en parto es el daño que sufre la madre, el bebé o ambos porque la asistencia durante el embarazo, el parto o el posparto se apartó de lo que era exigible, y no porque el caso fuera inevitable. Esa distinción lo es todo: un parto puede complicarse sin que nadie haya hecho nada mal, y en ese supuesto no hay nada que reclamar.
Reclamar consiste en demostrar tres cosas encadenadas: que hubo un error o una omisión, que existe un daño y que ese daño viene de ese error. Todo lo demás —la vía, el plazo, la cuantía— depende de esas tres piezas.
El camino, en orden, es este:
- Pedir la historia clínica completa del embarazo, el parto y el ingreso del recién nacido.
- Someterla a un perito en obstetricia y, si hay daño neurológico, también en neonatología o neuropediatría.
- Elegir la vía según dónde ocurrió: administrativa si fue un hospital público, civil si fue una clínica privada, penal si se aprecia imprudencia grave.
- Cuantificar todas las partidas, incluidas las de futuro, que en daño perinatal son las que más pesan.
- Presentar la reclamación dentro de plazo y sostener la pericial hasta el final.
Cada uno de esos pasos se desarrolla más abajo. Si prefieres que lo veamos directamente sobre tu caso, nuestros abogados especialistas en negligencias en partos hacen el estudio inicial sin coste.
¿Qué se considera mala praxis o negligencia médica en un parto?
No todo resultado negativo o inesperado en un parto implica automáticamente una negligencia médica. Entender esta diferencia es el primer paso para saber si tienes derecho a reclamar por una negligencia en el parto.
Hablamos de mala praxis cuando el equipo médico se desvía de los protocolos establecidos por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Es lo que jurídicamente llamamos no respetar la Lex Artis.
Esto significa que los médicos o matronas no actuaron con la diligencia debida ante las señales de alerta. No se trata de garantizar un resultado perfecto, sino de haber puesto todos los medios necesarios para proteger tu salud y la de tu bebé.
Para que exista viabilidad legal en una reclamación por negligencia médica en parto, debemos demostrar tres factores clave:
- Hubo un error o una omisión en la atención médica.
- Se ha producido un daño real (físico o moral).
- Existe un nexo causal directo entre ese error médico y las lesiones sufridas.
Muchas veces, la clave está en la falta de monitorización o en no interpretar correctamente el registro cardiotocográfico. Si no se detecta a tiempo que el bebé está sufriendo, no se puede actuar con la rapidez que exige una urgencia.
En Bley Abogados analizamos si se ignoraron estas señales vitales. Nuestro objetivo es aclarar si el daño, las lesiones o las secuelas del parto por negligencias médicas podrían haberse evitado actuando conforme a los estándares médicos exigibles.
Negligencias médicas frecuentes durante el parto
Durante el parto, cada minuto cuenta. La mayoría de las negligencias ocurren por no detectar a tiempo las señales de que algo va mal o por demorar la intervención necesaria, como una cesárea urgente.
A continuación, te explicamos las situaciones más frecuentes que vemos en el despacho y que suelen derivar en reclamaciones por negligencia en parto.
Sufrimiento fetal y falta de oxígeno
El control del bienestar del bebé es la prioridad absoluta. Si el equipo médico no interpreta correctamente los monitores, puede pasar por alto una bradicardia fetal (corazón lento) o signos de estrés.
Esta falta de vigilancia puede provocar una asfixia perinatal por error médico. Si el cerebro del bebé deja de recibir oxígeno, aunque sea por poco tiempo, las secuelas pueden ser graves, derivando en una hipoxia neonatal con consecuencias de por vida.
En estos casos, las secuelas del parto por negligencias médicas en el parto pueden incluir daños neurológicos, retraso psicomotor, epilepsia, parálisis cerebral infantil u otras alteraciones permanentes que condicionan el desarrollo del menor.
Uso inadecuado de instrumental (Fórceps y Ventosas)
En partos instrumentales, la técnica debe ser muy precisa. Un uso excesivo de la fuerza o una mala colocación pueden causar lesiones físicas importantes en el recién nacido.
Es habitual ver casos de negligencia médica por uso de ventosas o fórceps. Una de las lesiones más características de estas maniobras traumáticas es la parálisis braquial obstétrica, que afecta la movilidad del brazo del bebé.
También pueden producirse fracturas, lesiones craneales, hematomas o daños nerviosos derivados de una extracción forzada. Cuando estas lesiones se producen por una actuación médica incorrecta, pueden considerarse defectos de nacimiento por negligencias médicas o daños reclamables asociados al parto.
Complicaciones en el embarazo y la placenta
A veces, el riesgo comienza antes del expulsivo. Un desprendimiento de placenta no detectado es una emergencia crítica. Si no se actúa de inmediato, pone en peligro la vida de la madre y del feto.
También requieren una vigilancia extrema los partos múltiples. Al haber más de un bebé, el riesgo de complicaciones se multiplica y el protocolo médico debe ser mucho más estricto para evitar desenlaces fatales como la muerte fetal.
En estos supuestos, pueden existir lesiones en un embarazo por negligencias médicas si no se realizaron las pruebas necesarias, no se detectaron signos de alarma o no se actuó con la rapidez exigible.
Errores en la anestesia
La administración de la anestesia no está exenta de riesgos. Una mala praxis en la colocación o dosificación de la epidural en el parto puede dejar secuelas neurológicas en la madre o interferir en la evolución natural del alumbramiento.
Cuando existe un error anestésico, una falta de control posterior o una reacción no atendida correctamente, también puede plantearse una reclamación por negligencia médica vinculada al parto.
Defectos de nacimiento y lesiones por negligencias médicas en partos
Algunas lesiones detectadas tras el nacimiento no son consecuencia inevitable del parto, sino que pueden estar relacionadas con una atención médica deficiente durante el embarazo, el seguimiento fetal o el alumbramiento.
Los defectos de nacimiento por negligencias médicas pueden producirse cuando no se diagnostica a tiempo una complicación, no se realizan las pruebas indicadas, se interpreta mal una ecografía, no se controla adecuadamente el estado del feto o se retrasa una actuación urgente.
También pueden aparecer lesiones en un embarazo por negligencias médicas cuando el seguimiento prenatal no se ajusta al nivel de riesgo de la gestación. En estos casos, es fundamental revisar el historial clínico completo, los controles realizados, las pruebas diagnósticas, la actuación durante el parto y la evolución posterior del bebé y de la madre.
En Bley Abogados estudiamos cada caso con apoyo pericial para determinar si los daños, las lesiones o las secuelas podrían haberse evitado con una actuación médica adecuada.
Lesiones más comunes en el recién nacido y la madre
Lamentablemente, cuando los protocolos fallan, las consecuencias pueden ser devastadoras. Las secuelas de una negligencia médica en el parto pueden ser temporales, pero en muchos casos suponen una discapacidad permanente que cambia la vida de toda la familia.
Lesiones en el bebé
Las secuelas más graves suelen derivar de la falta de oxígeno. La Parálisis Cerebral Infantil (PCI) y la Encefalopatía Hipóxico-Isquémica son las lesiones neurológicas más severas, requiriendo cuidados y terapias de por vida.
También son frecuentes las lesiones traumáticas físicas. Hablamos de fracturas de clavícula o cráneo, y daños nerviosos como la lesión del plexo braquial, causadas a menudo por maniobras bruscas o una extracción forzada del bebé.
Cuando estas lesiones se deben a errores evitables, falta de control fetal, retraso en una cesárea o mala praxis instrumental, pueden reclamarse como secuelas del parto por negligencias médicas.
Lesiones en la madre
La salud de la madre suele ser la gran olvidada, pero también sufre daños indemnizables. Los desgarros perineales graves (grado III y IV) mal diagnosticados o suturados pueden provocar incontinencia fecal o urinaria crónica.
Otras complicaciones graves incluyen la rotura uterina o las hemorragias masivas por no retirar correctamente la placenta. Estas situaciones requieren una actuación médica inmediata para evitar infecciones o la pérdida del útero.
¿Qué acciones puedes llevar a cabo ante la sospecha de una negligencia médica?
Lo primero, y suena obvio, es no asumir que ya no se puede hacer nada. Mucha gente descarta su caso porque nadie le explicó qué había pasado, y esa falta de explicación es justamente un motivo para mirarlo.
Estas son las acciones que sí están en tu mano, por orden de utilidad:
- Solicita la historia clínica completa. Es un derecho, se pide por escrito al servicio de atención al paciente del centro y debe incluir el registro cardiotocográfico, el partograma, la hoja de anestesia y los informes de neonatología. Pídela entera, no un resumen.
- Escribe la cronología mientras la recuerdas. A qué hora llegaste, qué te dijeron, cuándo se habló de cesárea, cuánto se tardó, quién estaba. Ese documento vale oro seis meses después.
- Guarda todo lo que tengas: informes de alta, pruebas, partes, mensajes, incluso las anotaciones de la cartilla del embarazo.
- No firmes conformidades ni acuerdos con el centro o con su aseguradora sin que un abogado los haya visto.
- Presenta una queja si quieres, pero sabiendo qué es. La hoja de reclamaciones del hospital sirve para que quede constancia, pero no interrumpe el plazo legal ni sustituye a la reclamación de responsabilidad patrimonial.
- Pide una valoración jurídica temprana. No para litigar sin más, sino para saber si hay caso. Si no lo hay, también conviene saberlo pronto.
Puedes ver el procedimiento detallado en nuestra guía sobre cómo denunciar una negligencia médica.
¿Qué pruebas son necesarias para demostrar negligencia médica en un parto?
En la obstetricia la prueba casi siempre está escrita y fechada. Eso es una ventaja: no se trata de la palabra de nadie contra la de nadie, sino de qué dice el expediente y a qué hora lo dice. Estas son las piezas que pide cualquier perito:
- Registro cardiotocográfico (RCTG). El trazado del latido fetal y las contracciones. Es la prueba reina: permite señalar el minuto en que el patrón dejó de ser tranquilizador.
- Partograma. La representación gráfica de cómo progresó el parto, con sus horas. Muestra si el estancamiento se detectó o se dejó correr.
- Gasometría de cordón umbilical. El pH y el exceso de bases al nacer. Permite distinguir si la falta de oxígeno fue aguda e intraparto o anterior al parto, que es la discusión pericial que decide muchos casos.
- Test de Apgar al minuto, a los cinco y a los diez minutos.
- Hoja de anestesia, con la pauta, las dosis y las incidencias.
- Informes de neonatología y de la UCI neonatal, si hubo ingreso.
- Neuroimagen del recién nacido (ecografía transfontanelar, resonancia), que ayuda a datar la lesión.
- Historia del embarazo completa: ecografías, Doppler, analíticas, cribados, controles del tercer trimestre.
- Informe pericial de un especialista en obstetricia, y en neuropediatría cuando hay daño neurológico.
Sin informe pericial no hay reclamación viable. El perito es quien traduce todo lo anterior a una conclusión: qué se hizo, qué debería haberse hecho según la guía clínica vigente y si la diferencia entre ambas cosas explica el daño.
Recopilar toda la documentación es clave para una reclamación sólida. Informes médicos, historial clínico, facturas y, si es necesario, informes periciales son fundamentales.
Además, es muy importante llevar un registro detallado de fechas y horas clave durante el parto, como el inicio del trabajo de parto, intervenciones médicas y administración de medicamentos.
Puedes consultar el listado completo y cómo prepararlo en nuestra guía sobre cómo denunciar una negligencia médica. Si tienes dudas sobre qué documento es cuál, lo explicamos en diferencias entre informe médico e historial clínico.
¿Cuáles son los plazos para reclamar una indemnización por negligencia en el parto?
Los plazos varían según si el centro es público o privado. En general, se dispone de un año en centros públicos y hasta cinco años en privados, dependiendo del tipo de responsabilidad.
Sin embargo, estos plazos pueden variar según el caso, por lo que es clave actuar con rapidez. En los casos de negligencias médicas en partos, el análisis del plazo debe hacerse con especial cuidado, ya que muchas secuelas se conocen o se estabilizan meses después del nacimiento.
Puedes ver los detalles y ejemplos en nuestro post sobre los plazos para reclamar una negligencia médica.
Pedir la historia clínica completa del embarazo, el parto y el ingreso del bebé.
Someterla a un perito en obstetricia (y neonatología si hay daño neurológico).
Elegir la vía: administrativa, civil o penal, según dónde ocurrió.
Cuantificar todas las partidas, incluidas las de futuro.
Presentar la reclamación dentro de plazo y sostenerla hasta el final.
¿Cuál es el proceso judicial o cuáles son las opciones de actuación?
No hay un único camino. Hay tres, y elegir el que no toca cuesta meses.
Vía administrativa (hospital público)
Es la habitual cuando el parto fue en la sanidad pública. Se presenta una reclamación de responsabilidad patrimonial ante la consejería de salud de la comunidad autónoma correspondiente. La administración tiene seis meses para resolver; si no contesta, se entiende desestimada por silencio negativo y queda abierta la vía judicial contencioso-administrativa. El plazo para iniciarla es de un año, contado no desde el parto sino desde que las secuelas se estabilizan o se conoce su alcance.
Vía civil (clínica privada)
Se demanda al centro, al profesional y a sus aseguradoras ante los juzgados de primera instancia. Los plazos son más amplios que en la vía administrativa y varían según el tipo de acción y si existía contrato de asistencia con el centro.
Vía penal (denuncia por imprudencia)
Cabe cuando la actuación puede encajar en una imprudencia grave. Se inicia con denuncia o querella. Es la vía más exigente en cuanto a prueba y la que menos se utiliza, pero tiene una ventaja práctica: permite acceder a diligencias de investigación que en las otras vías no están disponibles.
En los tres casos el orden real de trabajo es el mismo: primero el expediente, después el perito, y solo entonces la decisión de vía. Cualquiera que te proponga demandar antes de haber leído la historia clínica se está saltando el único paso que determina si hay caso.
¿Vale la pena demandar o denunciar?
Depende, y la respuesta honesta no siempre es que sí.
No vale la pena cuando el resultado fue malo pero la asistencia fue correcta. Las complicaciones obstétricas existen y no todas son evitables. Tampoco cuando el daño es leve y transitorio: el coste emocional y temporal del procedimiento no se compensa.
Sí vale la pena cuando hay secuela permanente, cuando el expediente muestra una demora que nadie justifica, o cuando el daño condiciona la vida del bebé a largo plazo. En esos casos la indemnización no es un premio: es lo que financia la rehabilitación, las terapias, la adaptación de la vivienda y la ayuda de tercera persona durante décadas.
Sobre demandar o denunciar: la denuncia por parto abre la vía penal y busca depurar responsabilidad criminal; la demanda busca la reparación económica del daño. Para la mayoría de las familias lo segundo es lo que resuelve el problema real, porque lo que queda después de un daño perinatal es una necesidad de cuidados que hay que costear.
¿Cómo se calcula la indemnización por negligencia en el parto?
Sabemos que ninguna cantidad económica puede compensar el dolor sufrido o las secuelas de un hijo. Sin embargo, la indemnización es fundamental para garantizar la mejor calidad de vida posible y cubrir las necesidades futuras.
Para calcular la cuantía, los jueces suelen utilizar como referencia el Baremo de Accidentes de Tráfico, aplicado de forma analógica a las negligencias médicas. No es una cifra fija, sino un cálculo complejo que depende de varios factores.
En una reclamación por negligencia en parto, la indemnización puede incluir tanto los daños sufridos por el bebé como los daños físicos, psicológicos y morales de la madre y de la familia.
Factores clave en la valoración
El primer paso es determinar el alcance de las secuelas físicas y psicológicas una vez estabilizadas. Aquí es vital contar con un perito médico que evalúe el grado de discapacidad y la dependencia.
También se valora el perjuicio estético y el daño moral, tanto de la víctima directa como de los familiares (padres y hermanos), que ven su vida alterada por esta nueva realidad.
El lucro cesante y los gastos futuros
Esta es la parte más importante en casos graves, como la Parálisis Cerebral. Se debe calcular cuánto dejará de ganar la víctima en el futuro (lucro cesante) y qué gastos tendrá de por vida.
Aquí reclamamos los costes de rehabilitación, terapias, adaptación de la vivienda y vehículos, así como la ayuda de terceras personas. Nuestro objetivo es lograr una reparación integral que cubra todas las necesidades del niño a largo plazo.
Isabel Bonilla Sánchez
Abogada derecho sanitario en Bley abogados | 913 609 722 | Web
Abogada especialista en derecho sanitario y responsabilidad civil profesional, experta en valoración del daño corporal.
Licenciada en derecho y periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid, máster en práctica jurídica por el Centro de Estudios e Investigaciones Jurídicas, título especialista en Valoración del daño corporal por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Incapacidades Laborales Permanentes por el ICAM.
Preguntas frecuentes sobre negligencias médicas en partos
¿Cuáles son las lesiones frecuentes en el parto?
Dos de las lesiones de nacimiento más comunes son la parálisis cerebral y la parálisis de Erb.
La parálisis cerebral está causada por lesiones cerebrales durante el parto y puede provocar problemas de tono muscular, equilibrio, coordinación y movilidad general. La parálisis de Erb está causada por daños en los nervios del plexo braquial y puede provocar problemas de movilidad en el cuello, los brazos y las manos.
Estas lesiones frecuentes en el parto suelen ser el resultado de negligencias médicas en partos. Es posible que puedas emprender acciones legales si el estado de tu hijo se debió a errores evitables durante el embarazo, el parto o el alumbramiento.
¿Cómo se diagnostican las lesiones en el parto?
Las lesiones de nacimiento son diagnosticadas por los médicos con una variedad de pruebas diferentes en función de los síntomas de su hijo.
Es probable que el pediatra realice una exploración física para detectar cualquier anomalía. También puede utilizar pruebas de imagen como radiografías, resonancias magnéticas y tomografías computarizadas para detectar signos de lesiones cerebrales. Los médicos también pueden evaluar la audición, la visión y las capacidades intelectuales del niño.
Acude al médico inmediatamente si tu hijo presenta algún síntoma de lesión de nacimiento. Cuanto antes se confirme el diagnóstico, antes podrá recibir tratamiento para controlar los síntomas y antes podrá valorarse si existe una posible negligencia médica en el parto.
¿Cuáles son los signos de retraso en el desarrollo?
Entre los signos y síntomas habituales de los retrasos del desarrollo se incluyen que los niños no se sienten, gateen, se pongan de pie, caminen, hablen, corran o hablen a la edad recomendada.
Hay diversos signos de retraso del desarrollo que pueden afectar al niño física, cognitiva, social y comunicativamente. En algunos casos, estos síntomas pueden estar relacionados con secuelas del parto por negligencias médicas, especialmente si hubo falta de oxígeno, sufrimiento fetal o complicaciones no atendidas correctamente.
¿Cuáles son los plazos para reclamar por negligencia médica en el parto?
Los plazos varían según el tipo de centro sanitario. En la sanidad pública, tienes 1 año desde que se conocen completamente las consecuencias de la negligencia. En la sanidad privada, si existe contrato con el centro médico, el plazo es de 5 años; sin contrato directo, el plazo es también de 1 año. Es fundamental contactar con un abogado especializado lo antes posible, ya que estos plazos son estrictos y su incumplimiento puede impedir la reclamación por negligencia en parto.
¿Qué tipos de negligencias médicas son más frecuentes durante el parto?
Las negligencias más comunes incluyen:
- Hipoxia o falta de oxígeno al bebé, que puede causar parálisis cerebral o retraso psicomotor
- Uso inadecuado de fórceps o ventosas, causando lesiones al bebé o la madre
- Mala gestión de la distocia de hombros, resultando en parálisis braquial
- Episiotomías mal realizadas o desgarros no tratados adecuadamente en la madre
- Falta de monitorización fetal adecuada durante el parto
En todos estos casos, es importante analizar si las lesiones, los defectos de nacimiento por negligencias médicas o las secuelas del bebé y de la madre podrían haberse evitado con una actuación médica correcta.
¿Sospechas que lo que ocurrió en tu parto pudo evitarse?
Nuestros abogados especialistas en negligencias en partos revisan tu historia clínica junto a peritos en obstetricia y te dicen, con honestidad, si hay caso. El estudio inicial es gratuito.





